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El mismísimo Freud decía que la edad madura – después  de los 50 años – es una etapa de florecimiento de la libido.  Ni hombres ni mujeres pierden deseo sexual al aumentar su edad. Muchos piensan que al acercarse la menopausia y la andropausia, en mujeres y hombres respectivamente, se descarta el deseo sexual, el atractivo, la sensualidad y la pasión, pero no es así, por el contrario.

A medida que crecemos, aprendemos a hacer cada vez mejor la mayoría de las cosas. El sexo no es la excepción.

Si juzgamos por los medios y la publicidad los únicos que tienen sexo son los jóvenes. Esto puede hacerte creer que, con una edad más adulta y un cuerpo diferente al de tu juventud es imposible disfrutar de la intimidad (Never say never!!!!).

La sexualidad se pierde sólo por los prejuicios sociales, sin embargo, tanto alma como cuerpo están íntimamente preparados para tener placer en pareja de por vida.

¿Casarte o no casarte después de los 50? es el dilema

Las relaciones se centran en diferentes objetivos: hay quien busca un vínculo serio y hacer prevalecer una familia, mientras que otras personas las viven sólo como momentos de placer y diversión. Ambas válidas opciones.

No hay que perder de vista que el enamoramiento después de los 50 contempla las mismas ilusiones y mismas mariposas en la guata sólo que con la experiencia y la visión del aprendizaje.

Si piensas que aún tienes la oportunidad de encontrar un compañer@ que te permita hacer las cosas de modo distinto a como fueron en tu primer matrimonio; que esté liste para ir por una sana convivencia:  entonces estas a tiempo de contraer matrimonio nuevamente como la mejor de las aventuras.

Disfrutar no sólo de buen sexo después de los 50,  sino también tener proyectos en conjunto ya no de novatos que se inician, sino de personas adultas con un camino recorrido, experiencia acumulada y en gran medida una situación económica ya más armada, lo que permite regalonearse, concretar algunas vacaciones solos sin sus hijos, y dependiendo en qué lugar del país estés, realizar una búsqueda de carretes, que nos hagan sentir cómodos: un trekking planificado, una tinaja de agua caliente bajo las estrellas. Insertarse en las memorables y sensuales dunas. Un picnic  sometidos al delirio de un buen paisaje, champaña en el balcón, música y baile retro para dominar algo más el estilo y todo lo que se nos ocurra.

Por lo mismo, será mejor estar en un espacio íntimo, con una pareja de confianza más que una casual. Después, solo queda pasarla bien, y echar a andar nuevas locuras  ¡Anímate a rehacer tu vida!!!

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